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Discurso de Emmanuel Carrère - Premio Princesa de Asturias EFE

Emmanuel Carrère

Premio Princesa de Asturias 2021 de las Letras

Discurso de Emmanuel Carrère - Premio Princesa de Asturias

Majestades, Altezas,

Excmas. e Ilmas. autoridades, Galardonados,

Señoras y señores:

La Fundación Princesa de Asturias siente hoy, al celebrar esta ceremonia, una inmensa alegría.

Volvemos a este teatro, al Teatro Campoamor, que tanto significado tiene para todos y simboliza además que estamos consiguiendo superar los muchos obstáculos que la pandemia ha puesto en nuestro camino.

Esta catástrofe mundial desborda claramente los límites de un problema sanitario y se revela como factor modulador de la vida de la gente por lo que estamos entrando en un mundo nuevo, en una realidad nueva.

Todo ello nos produce una gran inquietud por la pérdida de seguridades que teníamos asumidas como propias, pero al igual que otras epidemias no impidieron el progreso de la humanidad, ésta no detendrá el deseo de conocer y de investigar.

Por eso, estar aquí esta tarde es una prueba de que, poco a poco, intentamos retomar algunas de las costumbres de nuestra vida cotidiana. Podremos, sobre todo, vivir sin tanta incertidumbre como la que ha protagonizado nuestras vidas desde el pasado año.

Y podremos también abrirnos a quienes acuden hoy para rendir homenaje al talento creador, a la obra transcendente y sacrificada de los galardonados.

Personas que comparten, con el filósofo Emilio Lledó la idea de que la lucha por los principios de verdad, libertad, belleza y generosidad no termina nunca, pues son la clave del progreso y de la convivencia en paz.

Asimismo, es muy emotivo que estén aquí algunos de los premiados que el año pasado no pudieron asistir a la ceremonia, y son una razón más para que lo sintamos, como una gran esperanza. Porque como decía Julio Cortázar “la esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”.

Porque esta palabra compendia la mayor parte de la historia y los objetivos de la Fundación desde su nacimiento y continúa alentando nuestra tarea.

Como afirmó Su Majestad el Rey hace unos años: “Esa esperanza sigue viva, porque nuestros Premios son hoy una realidad admirada y respetada en todo el mundo. Y ahora, más que nunca, los seguimos necesitando como estímulo e inspiración en estos tiempos cruciales, tiempos intensos y de renovación”.

Pues bien, es ese el sentimiento que nos ha impulsado hasta este instante. Nos ha ayudado también a trabajar con ánimo dispuesto todos estos meses, en los que hemos reivindicado el realismo y la solidaridad; la fuerza de la reflexión y la prudencia; la vibrante capacidad de hacer y de estar activamente en marcha.

Resulta admirable que en tiempo de pandemias, crisis, menosprecio de la palabra y ocultación de valores, podamos realizar un proyecto tan excelso como éste.

Para nosotros es fundamental homenajear a los galardonados. Tenemos la firme convicción de que, al hacerlo, ayudamos a poner de relieve todo lo que es el germen de lo mejor de la humanidad.

Esta ceremonia es además, el símbolo y el reflejo de los profundos e inequívocos sentimientos que unen a Asturias con la Corona. Vínculos tantas veces puestos a prueba a lo largo de la historia, y que muestran nuestra lealtad constitucional así como el compromiso del Principado con España.

Por todo ello, y arropados por el afecto y el apoyo de los asturianos, es un verdadero honor recibir de nuevo en nuestra tierra a Sus Majestades los Reyes y a Sus Altezas Reales la Princesa de Asturias y la Infanta Doña Sofía.

Majestades,

Altezas,

Muchas gracias por acompañarnos esta tarde y en especial quiero expresar nuestra gratitud a la Princesa de Asturias, nuestra Presidenta de Honor, que está hoy aquí para mostrar una vez más su cariño por el Principado y su admiración y respeto por la obra de los galardonados.

Podéis tener la certeza de que nuestro compromiso con una España en la que triunfen la igualdad, la libertad y la justicia no Os faltará nunca.

Quisiera, asimismo manifestar un sentido reconocimiento a Su Majestad la Reina Doña Sofía, que nos honra con su presencia, y que ha dado en tantas ocasiones buena prueba de su afecto por nuestra Fundación.

Y queremos agradecer también la ayuda de tantas personas sin cuyo respaldo no sería posible esta celebración de la inteligencia y el esfuerzo creador.

En particular, me gustaría dar las gracias a nuestros patronos y protectores, por su generosidad y sus consejos, que han sido especialmente valiosos a lo largo de estos meses; a los integrantes de los distintos jurados, por su trabajo responsable e inteligente; a los medios de comunicación, al sobresaliente equipo de la Fundación y, sobre todo, a los asturianos y a tantos españoles que nos respaldan.

La vida que siempre termina abriéndose camino, nos proporciona a veces posibilidades como las que esta tarde disfrutamos. La primera de ellas, permitirnos ser conscientes de que merece la pena seguir adelante y que, si así lo hacemos, algo cambiará, para mejor, en algún rincón del mundo.

Tenemos la seguridad de que compartiendo conocimiento, experiencia, certezas y dudas como

hacen los galardonados, nuestra andadura continuará y se reforzará más que nunca.

Y en ese camino uniremos el nuestro al de una sociedad que ve en los premiados el talento, el esfuerzo y la solidaridad que une frente a la discordia, que suma frente a lo que divide y que, consciente de sus sólidos valores, no se rinde ante las dificultades.

Majestades,

Altezas, Sras y Sres,

Hoy también hemos hecho realidad el luminoso pensamiento de que no hay fuerza más poderosa que la de una idea a la que le ha llegado su tiempo.

Estos son nuestros deseos, estos son nuestros sueños y son nuestros objetivos. Enaltecer a los mejores, honrarlos y, al hacerlo, encontrar en ellos, en su obra y en sus logros, inspiración para conseguir la excelencia en beneficio de todos.

Muchas gracias.